Ya sé lo que alguno dirá..."qué fácil es pedir una sonrisa... qué fácil sonreír, cuando no tienes problemas...". Y es cierto.
Lamentablemente...no es mi caso, ni el de la mayoría.
Tampoco me siento todos los días, guapa, estupenda...ni lista que te cagas...
En realidad, últimamente, pocos días me he sentido así.
Lamento decepcionar a todos los que, en algún momento, han visto en mí, a una persona segura de sí misma, hasta engreída, que vive una vida fácil...regalada, carente de problemas..
Pues no...
Yo soy Esther. Soy normal. Tengo días buenos, menos buenos...otros malos...y hasta alguno horrible.
Tengo, quizá, a mi favor, que cuando me hundo, y toco fondo, lo utilizo para coger impulso, saltar...y lo que dure.
Y sonrío, aunque algunos días me cueste mucho hacerlo. Y no me cansaré de pediros a todos que hagáis lo mismo. Porque siempre hay algún motivo para hacerlo. Y si no lo encuentras...lo buscamos.
Buscando por ahí..."Googleando...", encontré un blog de alguien que habla sobre una técnica de relajación, llamada, la sonrisa interior.
Ésta técnica consiste, en tratar de visualizar una sonrisa, que recorra cada parte de tu cuerpo, desde tu cabeza, hasta tus pies.
Si te concentras, puedes conseguir transformar tu estado de ánimo, y sentirte "atrapado", por una sensación de paz.
La sonrisa, llevada al extremo de la risa, de la carcajada, es también una excelente terapia para liberar estrés.
Una sonrisa, está llena de magia.
Si estás tenso, una sonrisa te ayudará a relajarte.
No es fácil mantenerte serio, delante de alguien que te dedica una sonrisa sincera. Lo más probable, es que termines contagiándote, y sin darte cuenta, devuelvas la sonrisa.
Una sonrisa te recarga de energía.
Cuando sonríes, ves las cosas de otro modo... hasta más fáciles.
Te llena de fuerza, y hasta de valor.
Quizá ese estiramiento horizontal de tus labios, haga que tu mente distorsione algún problema que otro... y te des cuenta, que quizá, en realidad, no era para tanto.
Y, ¿sabéis qué? Sonreír, regalar sonrisas, "engancha".
Cuando te das cuenta del efecto que produce tu sonrisa en los demás, del optimismo que transmite, tienes más ganas de seguir haciéndolo.
Entonces... ¿qué?... ¿sonreímos?
Esther Alvarez
lunes, 1 de agosto de 2011
lunes, 29 de noviembre de 2010
MUJER:
Nunca, nunca permitas que nadie silencie tu voz.
Niegue tu belleza.
Subestime tu valía.
Doblegue tu voluntad.
Desprecie tus sentimientos.
Que nadie te haga perder la sonrisa.
Nunca, nunca permitas que nadie te haga daño.
Niegue tu belleza.
Subestime tu valía.
Doblegue tu voluntad.
Desprecie tus sentimientos.
Que nadie te haga perder la sonrisa.
Nunca, nunca permitas que nadie te haga daño.
jueves, 21 de enero de 2010
La mejor parte, suele estar al final.
Bien es verdad, que, la mayoría de las veces, nos dejamos llevar por el primer impacto visual.
Un regalo bien empaquetado, con su lazo y tal, siempre dice más que otro sin envoltorio… o, incluso envuelto, pero sin glamour.
No obstante, yo soy de las que piensa, que la paciencia tiene su recompensa. Y que, muchas veces, lo mejor lo encuentras al final.
Ejemplos.
Un flan.
Bueno, siempre que te lo comas directamente en el vasito.
¿Cuál es la mejor parte? La de abajo. Justo donde está concentrado el caramelo y la parte tostada del flan.
Un helado de cucurucho.
Lo mejor?... el piquito del final del cucurucho. Esa que está llena de chocolate!!
Un huevo kinder.
¿Dónde esconde su sorpresa?... en su interior.
…Puedo seguir, ¿eh?.
En fin, que yo creo que no se deben juzgar las cosas, y mucho menos a las personas, por la primera impresión.
Sobre todo, porque, a ver a quién no le han regalado algo horroroso en su vida, que viniese envuelto de manera exquisita.
Y el chasco que te llevas… ¿qué?
Con este blog, así como el grupo y su página en Facebook, pasa lo mismo.
No digo yo que no. Puede, que un título como: Guapas, estupendas y listas que te cagas, a primera vista, sugiera un grupo frívolo. Un grupo de mujeres, que sólo se preocupan por su aspecto físico. Engreídas, caprichosas, pijas… vale, puede que lo parezca. Pero, ¿y si investigamos un poco? ¿si quitamos el envoltorio y miramos dentro?
Pues, entonces, resulta que no tiene nada que ver con la idea que nos habíamos hecho.
Resulta que no se da importancia al papel de regalo con el lazo, si no, lo que va dentro.
Lo verdaderamente importante.
También he tenido que escuchar, algo así como que, el éxito del grupo radica en la inmadurez emocional de sus miembros.
Bien. Interesante…
¿Por dónde iba?
A ver. Ya no soy una niña. Soy madre de tres niños (por cierto, preciosos), trabajadora fuera y dentro de casa, y, de un tiempo a esta parte, me siento a gusto conmigo misma.
Resulta, que, un buen día, tras muchos años caminando con la cabeza agachada, decido levantarla, mirar de frente y.. ¿qué descubro? Que no estoy nada mal.
Tengo mis defectos, por supuesto, pero, quizá muchos de ellos también sean responsables de mi personal atractivo.
Además, resulta que, también me siento más segura de mi misma. En todos los sentidos.
Ahora, como voy con la cabeza levantada, veo mejor por dónde voy, y lo que me viene de frente, así que, puedo esquivar todo lo que no quiero que choque contra mí.
También soy más valiente y aguanto más tiempo una mirada directa.
Si me siento atacada, seguramente responda, si considero que merece la pena hacerlo. Que tampoco estoy para perder mi tiempo con quien no lo merece.
Siento que he sufrido una “metamorfosis”. Sí. Eso ha debido ser.
Lo cierto es que, ahora, es cuando me siento como reza el título de este blog y no miro atrás, añorando tiempos pasados.
Miro el presente, y el futuro, y doy pasos siempre hacia delante, porque, como alguien dijo, no se debe retroceder, ni para coger carrerilla.
Afronto mi realidad con optimismo, porque ya es suficientemente triste esta vida, cómo para que no le pongamos ganas, alegría, ilusión, energía, etc.
En realidad, este cambio de actitud en mí, es lo que un día me impulsó a crear el grupo Guapas, estupendas y listas que te cagas.
Porque entiendo que todas las mujeres deberían sentirse así.
Da igual el color de su pelo, sus ojos, su piel. Su estatura o peso, carecen de importancia. Porque lo que vale realmente, es aceptarse, quererse, valorarse uno mismo.
Si eres capaz de conseguirlo, no podrán contigo.
Por supuesto, no pretendo competir con los profesionales y eruditos en esto de contar cosas.
Me conformo con saber que, alguna de las personas que se asoman al blog, o a la página del grupo, descubren que la vida se ve de otra forma, cuando te sientes bien contigo misma. Y que, por supuesto, ellas también son guapas, estupendas y listas que te cagas.
Esther Alvarez.
Un regalo bien empaquetado, con su lazo y tal, siempre dice más que otro sin envoltorio… o, incluso envuelto, pero sin glamour.
No obstante, yo soy de las que piensa, que la paciencia tiene su recompensa. Y que, muchas veces, lo mejor lo encuentras al final.
Ejemplos.
Un flan.
Bueno, siempre que te lo comas directamente en el vasito.
¿Cuál es la mejor parte? La de abajo. Justo donde está concentrado el caramelo y la parte tostada del flan.
Un helado de cucurucho.
Lo mejor?... el piquito del final del cucurucho. Esa que está llena de chocolate!!
Un huevo kinder.
¿Dónde esconde su sorpresa?... en su interior.
…Puedo seguir, ¿eh?.
En fin, que yo creo que no se deben juzgar las cosas, y mucho menos a las personas, por la primera impresión.
Sobre todo, porque, a ver a quién no le han regalado algo horroroso en su vida, que viniese envuelto de manera exquisita.
Y el chasco que te llevas… ¿qué?
Con este blog, así como el grupo y su página en Facebook, pasa lo mismo.
No digo yo que no. Puede, que un título como: Guapas, estupendas y listas que te cagas, a primera vista, sugiera un grupo frívolo. Un grupo de mujeres, que sólo se preocupan por su aspecto físico. Engreídas, caprichosas, pijas… vale, puede que lo parezca. Pero, ¿y si investigamos un poco? ¿si quitamos el envoltorio y miramos dentro?
Pues, entonces, resulta que no tiene nada que ver con la idea que nos habíamos hecho.
Resulta que no se da importancia al papel de regalo con el lazo, si no, lo que va dentro.
Lo verdaderamente importante.
También he tenido que escuchar, algo así como que, el éxito del grupo radica en la inmadurez emocional de sus miembros.
Bien. Interesante…
¿Por dónde iba?
A ver. Ya no soy una niña. Soy madre de tres niños (por cierto, preciosos), trabajadora fuera y dentro de casa, y, de un tiempo a esta parte, me siento a gusto conmigo misma.
Resulta, que, un buen día, tras muchos años caminando con la cabeza agachada, decido levantarla, mirar de frente y.. ¿qué descubro? Que no estoy nada mal.
Tengo mis defectos, por supuesto, pero, quizá muchos de ellos también sean responsables de mi personal atractivo.
Además, resulta que, también me siento más segura de mi misma. En todos los sentidos.
Ahora, como voy con la cabeza levantada, veo mejor por dónde voy, y lo que me viene de frente, así que, puedo esquivar todo lo que no quiero que choque contra mí.
También soy más valiente y aguanto más tiempo una mirada directa.
Si me siento atacada, seguramente responda, si considero que merece la pena hacerlo. Que tampoco estoy para perder mi tiempo con quien no lo merece.
Siento que he sufrido una “metamorfosis”. Sí. Eso ha debido ser.
Lo cierto es que, ahora, es cuando me siento como reza el título de este blog y no miro atrás, añorando tiempos pasados.
Miro el presente, y el futuro, y doy pasos siempre hacia delante, porque, como alguien dijo, no se debe retroceder, ni para coger carrerilla.
Afronto mi realidad con optimismo, porque ya es suficientemente triste esta vida, cómo para que no le pongamos ganas, alegría, ilusión, energía, etc.
En realidad, este cambio de actitud en mí, es lo que un día me impulsó a crear el grupo Guapas, estupendas y listas que te cagas.
Porque entiendo que todas las mujeres deberían sentirse así.
Da igual el color de su pelo, sus ojos, su piel. Su estatura o peso, carecen de importancia. Porque lo que vale realmente, es aceptarse, quererse, valorarse uno mismo.
Si eres capaz de conseguirlo, no podrán contigo.
Por supuesto, no pretendo competir con los profesionales y eruditos en esto de contar cosas.
Me conformo con saber que, alguna de las personas que se asoman al blog, o a la página del grupo, descubren que la vida se ve de otra forma, cuando te sientes bien contigo misma. Y que, por supuesto, ellas también son guapas, estupendas y listas que te cagas.
Esther Alvarez.
martes, 22 de diciembre de 2009

Navidad… se que mucha gente detesta estas fechas, pero a mí, me encantan.
Puede que sea porque mi padre siempre nos ha hecho vivirlas intensamente.
Y sigue haciéndolo.
Pero lo cierto es, que ya de niña, notaba eso que dicen de: “huele a navidad”.
Cierto es, que te haces mayor, y la mayor parte de esa “magia” desaparece. Pero sigue pareciéndome mágico ver la cara de los niños, hoy también la de los míos, viendo las luces de la calle, adornando el árbol o colocando el nacimiento.
Me encanta. ¿Qué voy a hacer?
Ahora bien. Tengo reconocer que también tienen su “puntito” desagradable.
Las comidas en Navidad.
Te tiras quince días sin parar de comer. Pero… COMER. No eso que llevas haciendo todo el año, para que te sigan cabiendo los pantalones…no, comer, comer.
Y no vale comer eso que tanto te gusta, pero que no tiene “glamour”.. así que.. olvídate de los huevos fritos con patatas… eso no es comida en Navidad.
Total, que como probablemente, te toque organizar a ti una de esas “comidas”, te vuelves loco pensando qué ofrecer a tus invitados. (Ya hemos dicho que los huevos fritos con patatas.. no valen).
Preguntas a tu marido, pero claro, los maridos siempre dicen lo mismo: Cariño, no te compliques, pon lo que tu quieras.
En este momento es cuando levanto mi ceja izquierda y suspiro por no dar un par de voces….
“Lo que quieras”. Cómo me gusta esa frase… sobre todo si fuera sincera.
Pero… tengo otra mejor:
“Cariño, por que no preparamos….”
¿PREPARAMOS?... claro, está dicho con muy buena intención, pero, tengo la sensación de que el verbo no está bien conjugado.
Y claro, toda comida que se precie, requiere unos ingredientes. Los ingredientes, no crecen en la nevera (en algunas neveras crecen “cosas”, pero no creo que se puedan considerar “ingredientes”). Con lo cual… hay que ir a la compra.
La compra en Navidad… mira que es divertida en cualquier época del año, pero en Navidad….
He dicho que no valen los huevos fritos, ¿verdad?.
Pues, si ya has solventado con tu pareja eso de: “Qué ponemos”, lo tienes más fácil. Sólo tienes que buscar los “ingredientes” de eso que tu pareja ha dicho que “prepararéis”.
Si eres afortunada, lo encontrarás todo en el mismo supermercado, si no… tendrás que pasar medio día (con suerte) buscando hasta conseguir todo lo que necesitas. Claro, que ese “todo” te va a costar un riñón (y eso que dicen que es ilegal la venta de órganos).
Total, que llegas a casa literalmente “reventada”, pero tienes que guardar toda la compra en el frigorífico. Para cuando has terminado, estás tan cansada que te dejas caer en el sillón, justo en el momento en que se abre la puerta, y aparece tu cariñín que te dice: Anda que luego te quejas… menuda vida te pegas. Y eso que no ha visto aún lo que te has gastado en la compra… que, total, para cuatro tonterías que has comprado, te has dejado un riñón (que digo yo, que si tal, el próximo día paga él y así compensamos la falta de órganos…).
Bueno, pues obviando los preparativos de la cena, que terminarán por acabar con las pocas energías que te quedaban. Por fin llegan los invitados.
-Que ya podías haberte arreglado un poquito más. Mira que mona viene la novia de mi hermano Juan.
Y tu piensas que a ver si hay suerte y el próximo año hace de anfitriona la preciosa novia de tu cuñado…
Bueno, pues has sobrevivido a la cena, a tu suegra, a tus sobrinos, y a la “deslumbrante” novia de Juan. Enhorabuena.
Pero tranquila, aún te quedan los regalos… los regalos… uff, esa es otra historia…
Esther
lunes, 7 de diciembre de 2009
¿Qué talla le busco?
El otro día escuché a una chica en una emisora de radio, contar su “venganza” hacia una tienda de ropa.
Ésta contaba como, hace un tiempo, entró en una tienda de ropa y, al preguntar por las tallas a la dependienta, ésta le dijo: lo siento, aquí no tenemos tallas para ti.
Entiendo perfectamente como se pudo sentir… porque yo también he escuchado esto en alguna ocasión.
Continuaba su historia diciendo que, pasado un tiempo, tras el cual, había perdido bastante peso, volvió a entrar en la misma tienda, con un montón de bolsas de ropa, adquirida en otros comercios. Curioseaba las prendas cuando se le aproximó la misma dependienta y, al preguntarle si buscaba algo en especial, ésta le respondió: No, toda esta ropa es horrorosa. Y con las mismas se marchó dejando a la dependienta estupefacta y sin tiempo a reaccionar.
Vamos a ver, señores y señoras diseñadores y empresas dedicadas a la confección de prendas de ropa femenina:
Una talla 42, tendrá que ser del mismo tamaño en todos los lugares.
Una talla XL, NUNCA puede ser equivalente a una talla 42.
Por si no se han enterado, XL significa EXTRA LARGE, o sea, extra grande.
¿En serio piensan que una mujer con una talla 42 es una mujer extra grade?
Entonces ¿las de las talla 50?... casi prefiero no saber la respuesta…
La verdad es que, a mí, como a muchas otras personas, esto nos parece un despropósito.
Así pasa claro… con esto de que talle cada fabricante como le venga en gana… una tiene un ropero con tres tallas diferentes. Vamos, que cuando vas a comprarte un pantalón y te preguntan la talla, parece que fueses a comprar uno para ti… y otro para todos tus compañeros, como en el escondite.
Y hay que entrar en el probador, que eres lo más parecido a un mantero… tres prendas del mismo modelo, y diferente talla. Tres camisas, tres pantalones, tres faldas, tres camisetas… Claro, como solo puedes meter 5 prendas… te pasas la tarde entrando en el probador, sal, deja las prendas, coge otras 5, ponte otra vez en la cola (por que comprar no compraremos, pero… que bien se pasa la tarde haciendo cola en un probador…)… total, al final, para ponerte de mala leche y no llevarte nada.
Y todo depende del espejo que te toque.
Hay alguno por ahí… que casi te dan ganas de decir a la dependienta: Me llevo la falda, esta blusa y… el espejo ¿no me lo podré llevar también? Es que ¡me veo estupenda!.
Y otros que después de probarte ese conjunto que al cogerlo has pensando: Bueno, con esto puesto voy a estar rompedora… y vamos que si lo estás, hija, una vez te has puesto el modelito, es mirarte en el espejo y darte ganas de romperlo...
En fin, espero que alguien, algún día, se haga eco de esta sugerencia. Casi es una súplica.
Ya sabemos que estamos fabulosas, independientemente de la talla que usemos. Aunque haya gente que esté empeñada en hacernos creer que, si no usamos una talla inferior a la 40, no tenemos derecho a sentirnos atractivas…
Pero, simplemente por agilizar el trámite, a la hora de salir a comprar algo de ropa, sepamos contestar a esa pregunta tan sencilla de: ¿Qué talla le busco?
Esther
Ésta contaba como, hace un tiempo, entró en una tienda de ropa y, al preguntar por las tallas a la dependienta, ésta le dijo: lo siento, aquí no tenemos tallas para ti.
Entiendo perfectamente como se pudo sentir… porque yo también he escuchado esto en alguna ocasión.
Continuaba su historia diciendo que, pasado un tiempo, tras el cual, había perdido bastante peso, volvió a entrar en la misma tienda, con un montón de bolsas de ropa, adquirida en otros comercios. Curioseaba las prendas cuando se le aproximó la misma dependienta y, al preguntarle si buscaba algo en especial, ésta le respondió: No, toda esta ropa es horrorosa. Y con las mismas se marchó dejando a la dependienta estupefacta y sin tiempo a reaccionar.
Vamos a ver, señores y señoras diseñadores y empresas dedicadas a la confección de prendas de ropa femenina:
Una talla 42, tendrá que ser del mismo tamaño en todos los lugares.
Una talla XL, NUNCA puede ser equivalente a una talla 42.
Por si no se han enterado, XL significa EXTRA LARGE, o sea, extra grande.
¿En serio piensan que una mujer con una talla 42 es una mujer extra grade?
Entonces ¿las de las talla 50?... casi prefiero no saber la respuesta…
La verdad es que, a mí, como a muchas otras personas, esto nos parece un despropósito.
Así pasa claro… con esto de que talle cada fabricante como le venga en gana… una tiene un ropero con tres tallas diferentes. Vamos, que cuando vas a comprarte un pantalón y te preguntan la talla, parece que fueses a comprar uno para ti… y otro para todos tus compañeros, como en el escondite.
Y hay que entrar en el probador, que eres lo más parecido a un mantero… tres prendas del mismo modelo, y diferente talla. Tres camisas, tres pantalones, tres faldas, tres camisetas… Claro, como solo puedes meter 5 prendas… te pasas la tarde entrando en el probador, sal, deja las prendas, coge otras 5, ponte otra vez en la cola (por que comprar no compraremos, pero… que bien se pasa la tarde haciendo cola en un probador…)… total, al final, para ponerte de mala leche y no llevarte nada.
Y todo depende del espejo que te toque.
Hay alguno por ahí… que casi te dan ganas de decir a la dependienta: Me llevo la falda, esta blusa y… el espejo ¿no me lo podré llevar también? Es que ¡me veo estupenda!.
Y otros que después de probarte ese conjunto que al cogerlo has pensando: Bueno, con esto puesto voy a estar rompedora… y vamos que si lo estás, hija, una vez te has puesto el modelito, es mirarte en el espejo y darte ganas de romperlo...
En fin, espero que alguien, algún día, se haga eco de esta sugerencia. Casi es una súplica.
Ya sabemos que estamos fabulosas, independientemente de la talla que usemos. Aunque haya gente que esté empeñada en hacernos creer que, si no usamos una talla inferior a la 40, no tenemos derecho a sentirnos atractivas…
Pero, simplemente por agilizar el trámite, a la hora de salir a comprar algo de ropa, sepamos contestar a esa pregunta tan sencilla de: ¿Qué talla le busco?
Esther
domingo, 15 de noviembre de 2009
Camisetas

Y, para que no le queden dudas a nadie, ¿que mejor que esta camiseta?
Hay varios modelos.
Te atreves?
Las tienes en esta tienda:
http://guapasestupendasylistasqt.spreadshirt.es/
Diploma
Y quién soy yo?
En realidad no me siento especialmente guapa (lo de lista es otra cosa... ya está bien de falsa modestia). Lo cierto es que, cuando pasas toda tu vida ejerciendo de "patito feo", el día que te descubres "cisne", tienes ganas de gritárselo a todo el mundo.
Menuda pérdida de tiempo.
Y sobre todo, menuda estupidez!
Eso de que las mujeres vamos ganando con los años, no es un mito.
Resulta que además de esas arrugas que empiezan a salir, las canas y tal, estamos estupendas. Que sí, que sale todo eso pero, acaso no te sacan esas botellas de vino, que cuestan una fortuna, llenas de telarañas, polvo, en fin, hechas un asco?. No he visto a nadie rechazarlas por ese aspecto tan desagradable... Y no, para nada estamos hechas una asco. No tenemos el aspecto de un vino recién embotellado, claro, tampoco ese vino tiene la intensidad del de las telas de araña.
Bueno, no es que yo me sienta vieja, ni tan siquiera mayor. A veces incluso no me doy por aludida cuando dicen "señora".
No tengo tan poco sentido como para llegar a los cincuenta y vestirme o comportarme como una niña de 15. Una es consciente de la edad que tiene, pero claro, tampoco soy bióloga...
Y digo yo, ¿no nos iría mejor a todas, si nos sintiésemos guapas, estupendas y listas que te cagas?
Verás, haz la prueba.
Ponte delante del espejo y, mirándote a los ojos, repite esto:
Guapa!, mas que guapa!. Que sí hombre, que estás estupenda!
Que? funciona?
Pues esto, todos los días. A fuerza de insistir seguro que terminas por convencerte.
Y si no... será cuestión de ir al oftalmólogo, tú... o ese que tendría que notar el cambio.
Busca tu fórmula para conseguirlo, pero siéntelo. Luego me cuentas.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Dedicado a todas las mujeres.

Esta es nuestra reivindicación. Toda una declaración de principios.
Este blog pretende ser la continuación de lo que comenzó con un grupo en facebook, creado con el objetivo de juntar en él, a mis buenas, y preciosas, amigas y, tal vez, alguna otra "curiosa" que diera con él y pudiese sentirse identificada con su lema.
El caso es que pronto, ese grupo de cuatro amigas.. se convirtió en un inmenso grupo con mas de 80.000 personas.
¿Y cual es esa filosofía que ha hecho "engancharse" a tanta gente? Básicamente se resume en una palabra: Autoestima.
¿Acaso no estamos cansadas de que se mida nuestra belleza según unos cánones, en muchos casos, fabricados a base de photoshop?
Somos guapas y tenemos que saberlo.
Ser conscientes de que hay vida mas allá de la talla 36... (vaya, doy fe de ello... ¿cuando me puse yo esa talla?.... ¡ah!, ¡creo que nunca!!).
No hace falta medir 1.80 ni tener esas míticas medidas (90-60-90).
Tampoco hace falta que nadie nos lo diga... aunque, bien mirado... tampoco está mal escuchar lo guapa que estás, ¿no?
Hay quien es consciente de este hecho desde siempre, a otras (como yo), les cuesta descubrirlo 35 años...
Llegados a este punto, da igual desde cuando lo sepas... siempre y cuando, te lo creas.
Si ya lo has conseguido, enhorabuena, eres una mujer feliz, fuerte, que camina con paso firme, decidida, valiente. No dejas que te hagan sombra ni te pisen.
¿No deberíamos sentirnos así todas?
Tenemos que querernos. Porque una mujer que se quiere no permite que nada, ni nadie, le haga daño.
Besos.
Esther
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
