jueves, 15 de enero de 2015

...volver a empezar.

Como aquella película de Garci.
Aquella con la que conseguimos estrenar la vitrina española de los Oscar.

Volver a empezar... Con lo poco que cuesta pronunciar la frase, y lo que nos cuesta llevarlo a cabo.

En mi defensa diré, que duermo poco, y no es fácil concentrarse con tres criaturas de 10 años, que hacen lo posible para que en casa no reine el silencio... No sea que alguien piense que la casa está abandonada, e intenten ocuparla, o algo...

...y tenía que volver.
Me sentía en deuda con cada uno de los que sigue ahí. Cada uno de los que, en algún momento, habéis respondido a un mensaje, habéis pulsado el "me gusta", o, simplemente, os habéis tomado la molestia de leer algo de lo que he escrito.
Sobre todo, me sentía ,en cierto modo, "obligada" a recuperar la costumbre de desearos un buen día, recordaros la importancia de sonreir, e incluso, recordarme a mí misma, que pase lo que pase, cada mañana vuelve a salir el Sol.
Porque el Sol siempre está ahí. SIEMPRE.

Pues yo voy a intentar volver a empezar. Aunque no sea un "empezar", sino un "continuar" con aquello que dejé de hacer.
Debo decir, que vuelvo con más heridas, algunas curadas, otras aún abiertas ( y alguna que quizá no se cure jamás), pero vuelvo, porque aquí me di cuenta de lo mucho que me gusta sentir, que alguien al otro lado de la pantalla, se siente un poco mejor después de leer alguna de mis publicaciones.
Porque es una sensación indescriptible, que gente que no te conoce de nada, te escriba agradeciéndote que les ayudes a ver los colores de cada día. 
Y soy yo quien os debe tanto...

En fin, que en este "volver a empezar", lo primero que quiero hacer es pedir disculpas por haber estado "desaparecida", y daros las gracias por dejarme volver.

GRACIAS

...ahora voy a intentar sofocar una pequeña rebelión infantil, en el salón de casa...

Feliz día a todos!
...y un millón de besos.




sábado, 8 de marzo de 2014

Felicidades, MUJER.

Mujer, si aún no te has enterado del día que es hoy (además de "bendito sábado"), es porque estás demasiado ocupada haciendo todo eso que no te da tiempo hacer el resto de la semana, porque estás demasiado ocupada haciendo todo eso que tienes que hacer cada lunes, martes, miércoles...

Tranquila, HOY, justamente hoy, como cada 8 de marzo, se te reconoce tu esfuerzo y dedicación, y personas que no conoces, participarán en actos, se harán fotos en tu honor, se concederán premios (...no, a ti no que no eres famosa. Son premios "simbólicos", en los que se valora el esfuerzo de todas, pero los recibe alguien famoso...), y comerán y brindarán a tu salud.

Hoy es "TU DÍA".
Hoy, es el día en el día de "las palmaditas en la espalda". Claro.
Es el día en el que todos parecen darse cuenta de todas las cosas que haces, y hasta se sorprendan de que no hayas desfallecido, y continues haciéndolo... hoy también.
El día en el que te hartarás de escuchar todo lo que se ha luchado por la igualdad de la mujer, y tú sientas que, efectivamente, estás igual. 

Hoy, como hace años, cuando una mujer decide quedarse en casa, y dedicar todo su esfuerzo a cuidar y educar a sus hijos, y a las tareas domésticas....seguirá considerándose que "no trabaja".
Y a las mujeres que trabajan fuera de casa, las mismas horas que un hombre...o más (que también las hay...), se les seguirá exigiendo que encuentren tiempo y fuerzas, para ir a hacer la compra, cocinar, ordenar, lavar, planchar, limpiar...y ayudar con los deberes.
...¡ah!....y no se te olvide que, además, tienes que cuidarte y encontrar tiempo para practicar deporte, porque también se te exige tener un aspecto impecable. Por lo que tendrás que aprender a disimular las huellas de fatiga en tu rostro, y cubrir las canas... Sí, esas que hacen tan atractivo a un hombre, pero están "mal vistas" en ti.

No es el punto de vista de una persona feminista, porque no lo soy.
Es el punto de vista de una mujer, y de su (en ocasiones) socialmente oprimido, sentido común. 


Con todo esto, yo no te felicitaré hoy por ser el Día de la Mujer. 
Te felicito por ser MUJER...y ser capaz de serlo cada día.

domingo, 18 de septiembre de 2011

La felicidad ajena...nos deprime?

Hace un tiempo, escuché en la radio, que una universidad en EEUU, había hecho un estudio sobre los "efectos" de Facebook en sus usuarios. 
Tras una intensa investigación... habían descubierto, que a la gente, le deprime la "aparente" felicidad, que algunos hacen ver en sus perfiles de Facebook. 
Vaya...y yo pensando toda mi vida, que "eso", se llamaba "envidia"... Menos mal, que alguien se ha tomado la molestia de realizar un concienzudo estudio, para hacernos comprender, que es mejor compartir las miserias, para que los demás se sientan bien, pensando que su vida, comparada con la tuya, no está tan mal... 
 Pues si me permiten, yo, que no presumo de tener una vida ideal, seguiré tratando de transmitir optimismo, siempre que mi humor me lo permita. Que en ésto, haré como aquél sacerdote me dijo un día: Yo puedo ser el mayor pecador...pero tú, debes vivir conforme yo te diga, y no como yo lo haga. Por lo tanto, si me permitís esta licencia, un tanto dictatorial...NO DEJÉIS DE SONREÍR... aún a riesgo de contagiar a los demás... Un millón de besos.

lunes, 1 de agosto de 2011

La importancia de una sonrisa...

Ya sé lo que alguno dirá..."qué fácil es pedir una sonrisa... qué fácil sonreír, cuando no tienes problemas...". Y es cierto.
Lamentablemente...no es mi caso, ni el de la mayoría.
Tampoco me siento todos los días, guapa, estupenda...ni lista que te cagas...
En realidad, últimamente, pocos días me he sentido así.
Lamento decepcionar a todos los que, en algún momento, han visto en mí, a una persona segura de sí misma, hasta engreída, que vive una vida fácil...regalada, carente de problemas..
Pues no...
Yo soy Esther. Soy normal. Tengo días buenos, menos buenos...otros malos...y hasta alguno horrible.
Tengo, quizá, a mi favor, que cuando me hundo, y toco fondo, lo utilizo para coger impulso, saltar...y lo que dure.
Y sonrío, aunque algunos días me cueste mucho hacerlo. Y no me cansaré de pediros a todos que hagáis lo mismo. Porque siempre hay algún motivo para hacerlo. Y si no lo encuentras...lo buscamos.

Buscando por ahí..."Googleando...", encontré un blog de alguien que habla sobre una técnica de relajación, llamada, la sonrisa interior.
Ésta técnica consiste, en tratar de visualizar una sonrisa, que recorra cada parte de tu cuerpo, desde tu cabeza, hasta tus pies.
Si te concentras, puedes conseguir transformar tu estado de ánimo, y sentirte "atrapado", por una sensación de paz.

La sonrisa, llevada al extremo de la risa, de la carcajada, es también una excelente terapia para liberar estrés.

Una sonrisa, está llena de magia.
Si estás tenso, una sonrisa te ayudará a relajarte.
No es fácil mantenerte serio, delante de alguien que te dedica una sonrisa sincera. Lo más probable, es que termines contagiándote, y sin darte cuenta, devuelvas la sonrisa.

Una sonrisa te recarga de energía.
Cuando sonríes, ves las cosas de otro modo... hasta más fáciles.
Te llena de fuerza, y hasta de valor.
Quizá ese estiramiento horizontal de tus labios, haga que tu mente distorsione algún problema que otro... y te des cuenta, que quizá, en realidad, no era para tanto.

Y, ¿sabéis qué? Sonreír, regalar sonrisas, "engancha".
Cuando te das cuenta del efecto que produce tu sonrisa en los demás, del optimismo que transmite, tienes más ganas de seguir haciéndolo.

Entonces... ¿qué?... ¿sonreímos?

Esther Alvarez

lunes, 29 de noviembre de 2010

MUJER:

Nunca, nunca permitas que nadie silencie tu voz.
Niegue tu belleza.
Subestime tu valía.
Doblegue tu voluntad.
Desprecie tus sentimientos.
Que nadie te haga perder la sonrisa.
Nunca, nunca permitas que nadie te haga daño.

jueves, 21 de enero de 2010

La mejor parte, suele estar al final.

Bien es verdad, que, la mayoría de las veces, nos dejamos llevar por el primer impacto visual.
Un regalo bien empaquetado, con su lazo y tal, siempre dice más que otro sin envoltorio… o, incluso envuelto, pero sin glamour.
No obstante, yo soy de las que piensa, que la paciencia tiene su recompensa. Y que, muchas veces, lo mejor lo encuentras al final.

Ejemplos.
Un flan.
Bueno, siempre que te lo comas directamente en el vasito.
¿Cuál es la mejor parte? La de abajo. Justo donde está concentrado el caramelo y la parte tostada del flan.
Un helado de cucurucho.
Lo mejor?... el piquito del final del cucurucho. Esa que está llena de chocolate!!
Un huevo kinder.
¿Dónde esconde su sorpresa?... en su interior.

…Puedo seguir, ¿eh?.

En fin, que yo creo que no se deben juzgar las cosas, y mucho menos a las personas, por la primera impresión.
Sobre todo, porque, a ver a quién no le han regalado algo horroroso en su vida, que viniese envuelto de manera exquisita.
Y el chasco que te llevas… ¿qué?

Con este blog, así como el grupo y su página en Facebook, pasa lo mismo.

No digo yo que no. Puede, que un título como: Guapas, estupendas y listas que te cagas, a primera vista, sugiera un grupo frívolo. Un grupo de mujeres, que sólo se preocupan por su aspecto físico. Engreídas, caprichosas, pijas… vale, puede que lo parezca. Pero, ¿y si investigamos un poco? ¿si quitamos el envoltorio y miramos dentro?
Pues, entonces, resulta que no tiene nada que ver con la idea que nos habíamos hecho.
Resulta que no se da importancia al papel de regalo con el lazo, si no, lo que va dentro.
Lo verdaderamente importante.

También he tenido que escuchar, algo así como que, el éxito del grupo radica en la inmadurez emocional de sus miembros.
Bien. Interesante…

¿Por dónde iba?

A ver. Ya no soy una niña. Soy madre de tres niños (por cierto, preciosos), trabajadora fuera y dentro de casa, y, de un tiempo a esta parte, me siento a gusto conmigo misma.
Resulta, que, un buen día, tras muchos años caminando con la cabeza agachada, decido levantarla, mirar de frente y.. ¿qué descubro? Que no estoy nada mal.
Tengo mis defectos, por supuesto, pero, quizá muchos de ellos también sean responsables de mi personal atractivo.
Además, resulta que, también me siento más segura de mi misma. En todos los sentidos.
Ahora, como voy con la cabeza levantada, veo mejor por dónde voy, y lo que me viene de frente, así que, puedo esquivar todo lo que no quiero que choque contra mí.
También soy más valiente y aguanto más tiempo una mirada directa.
Si me siento atacada, seguramente responda, si considero que merece la pena hacerlo. Que tampoco estoy para perder mi tiempo con quien no lo merece.

Siento que he sufrido una “metamorfosis”. Sí. Eso ha debido ser.
Lo cierto es que, ahora, es cuando me siento como reza el título de este blog y no miro atrás, añorando tiempos pasados.
Miro el presente, y el futuro, y doy pasos siempre hacia delante, porque, como alguien dijo, no se debe retroceder, ni para coger carrerilla.

Afronto mi realidad con optimismo, porque ya es suficientemente triste esta vida, cómo para que no le pongamos ganas, alegría, ilusión, energía, etc.

En realidad, este cambio de actitud en mí, es lo que un día me impulsó a crear el grupo Guapas, estupendas y listas que te cagas.
Porque entiendo, que todas las mujeres, deberían sentirse así.
Da igual el color de su pelo, sus ojos, su piel. Su estatura o peso, carecen de importancia. Porque lo que vale realmente, es aceptarse, quererse, valorarse uno mismo.
Si eres capaz de conseguirlo, no podrán contigo.

Por supuesto, no pretendo competir con los profesionales y eruditos en esto de contar cosas.
Me conformo con saber que, alguna de las personas que se asoman al blog, o a la página del grupo, descubren que la vida se ve de otra forma, cuando te sientes bien contigo misma. Y que, por supuesto, ellas también son guapas, estupendas y listas que te cagas.


Esther Alvarez.

martes, 22 de diciembre de 2009


Navidad… se que mucha gente detesta estas fechas, pero a mí, me encantan.
Puede que sea porque mi padre siempre nos ha hecho vivirlas intensamente.
Y sigue haciéndolo.
Pero lo cierto es, que ya de niña, notaba eso que dicen de: “huele a navidad”.
Cierto es, que te haces mayor, y la mayor parte de esa “magia” desaparece. Pero sigue pareciéndome mágico ver la cara de los niños, hoy también la de los míos, viendo las luces de la calle, adornando el árbol o colocando el nacimiento.
Me encanta. ¿Qué voy a hacer?
Ahora bien. Tengo reconocer que también tienen su “puntito” desagradable.

Las comidas en Navidad.

Te tiras quince días sin parar de comer. Pero… COMER. No eso que llevas haciendo todo el año, para que te sigan cabiendo los pantalones…no, comer, comer.
Y no vale comer eso que tanto te gusta, pero que no tiene “glamour”.. así que.. olvídate de los huevos fritos con patatas… eso no es comida en Navidad.
Total, que como probablemente, te toque organizar a ti una de esas “comidas”, te vuelves loco pensando qué ofrecer a tus invitados. (Ya hemos dicho que los huevos fritos con patatas.. no valen).
Preguntas a tu marido, pero claro, los maridos siempre dicen lo mismo: Cariño, no te compliques, pon lo que tu quieras.
En este momento es cuando levanto mi ceja izquierda y suspiro por no dar un par de voces….
“Lo que quieras”. Cómo me gusta esa frase… sobre todo si fuera sincera.
Pero… tengo otra mejor:
“Cariño, por que no preparamos….”
¿PREPARAMOS?... claro, está dicho con muy buena intención, pero, tengo la sensación de que el verbo no está bien conjugado.

Y claro, toda comida que se precie, requiere unos ingredientes. Los ingredientes, no crecen en la nevera (en algunas neveras crecen “cosas”, pero no creo que se puedan considerar “ingredientes”). Con lo cual… hay que ir a la compra.
La compra en Navidad… mira que es divertida en cualquier época del año, pero en Navidad….
He dicho que no valen los huevos fritos, ¿verdad?.
Pues, si ya has solventado con tu pareja eso de: “Qué ponemos”, lo tienes más fácil. Sólo tienes que buscar los “ingredientes” de eso que tu pareja ha dicho que “prepararéis”.
Si eres afortunada, lo encontrarás todo en el mismo supermercado, si no… tendrás que pasar medio día (con suerte) buscando hasta conseguir todo lo que necesitas. Claro, que ese “todo” te va a costar un riñón (y eso que dicen que es ilegal la venta de órganos).
Total, que llegas a casa literalmente “reventada”, pero tienes que guardar toda la compra en el frigorífico. Para cuando has terminado, estás tan cansada que te dejas caer en el sillón, justo en el momento en que se abre la puerta, y aparece tu cariñín que te dice: Anda que luego te quejas… menuda vida te pegas. Y eso que no ha visto aún lo que te has gastado en la compra… que, total, para cuatro tonterías que has comprado, te has dejado un riñón (que digo yo, que si tal, el próximo día paga él y así compensamos la falta de órganos…).
Bueno, pues obviando los preparativos de la cena, que terminarán por acabar con las pocas energías que te quedaban. Por fin llegan los invitados.
-Que ya podías haberte arreglado un poquito más. Mira que mona viene la novia de mi hermano Juan.

Y tu piensas que a ver si hay suerte y el próximo año hace de anfitriona la preciosa novia de tu cuñado…

Bueno, pues has sobrevivido a la cena, a tu suegra, a tus sobrinos, y a la “deslumbrante” novia de Juan. Enhorabuena.

Pero tranquila, aún te quedan los regalos… los regalos… uff, esa es otra historia…

Esther